domingo, 27 de marzo de 2016

Una Ética para la Sustentabilidad1, no para la sostenibilidad


1. La crisis ambiental es la crisis de un modelo económico, tecnológico y cultural que ha depredado la naturaleza y negado la diversidad cultural. Como resultado de una visión mecanicista del mundo que ignora los límites biofísicos de la naturaleza y los estilos de vida de las diferentes culturas. La crisis ambiental es una crisis social que desemboca en una crisis ecológica que acelera el calentamiento global del planeta y nos acerca a la autodestrucción. Este es un hecho antrópico y no natural.
2. El concepto de Sustentabilidad se basa en el reconocimiento de los límites y de las potencialidades de la naturaleza. El concepto de Sustentabilidad promueve una nueva alianza naturaleza-cultura fundando una nueva economía (más bien Ecosimía), reorientando los potenciales de la ciencia y la tecnología hacia el Sustento de los seres vivos promoviendo los Recursos renovables del planeta y construyendo una nueva cultura política fundada en una ética que garantice, en valores, creencias, sentimientos y saberes, las formas de habitar el planeta Tierra.
3 El discurso de la "sostenibilidad" parte de una idea equívoca, pues pretende realizar sus objetivos “sosteniendo” el mito desarrollista, promoviendo la falacia de un crecimiento económico sostenible sobre la naturaleza limitada del planeta. Los principios del desarrollo sostenible parten del pensamiento unicista que tiene la percepción del mundo como "una sola tierra" con un "futuro común" para la humanidad; orientan la nueva geopolítica en los que pueden "pensar globalmente y actuar localmente". Hasta la Cumbre de Río en 1992 se coincidía en el "principio de precaución" para conservar la vida ante la falta de certezas del conocimiento científico y el exceso de imperativos tecnológicos y económicos; Se pretendía promover la responsabilidad colectiva, la equidad social, la justicia ambiental y la calidad de vida de las generaciones presentes y futuras. Sin embargo, estos preceptos, impulsados desde los países desarrollados y traducidos en el concepto del "desarrollo sostenible", desde su difusión en la Cumbre de Río, no se han traducido en una ética que reoriente los procesos económicos y políticos hacia un nuevo reconocimiento social y hacia formas que garanticen el Sustento en la producción y de vida.
4. La Ética para la Sustentabilidad promueve la gestión participativa de los bienes y servicios ambientales de la humanidad para el bien común; la coexistencia de derechos colectivos e individuales; la satisfacción de necesidades básicas, realizaciones personales y aspiraciones culturales de los diferentes grupos sociales.
La ética se tiene que transmutar en una ética política basada en la Biodiversidad, en todos los ámbitos. En la dicotomía entre la razón pura y la razón práctica, de la disyuntiva entre el interés y los valores, la sociedad necesita desplazarse hacia una economía de conocimiento ético que inspire a la Equidad entre los seres humanos y estos con la naturaleza. La Ética para la Sustentabilidad plantea la necesaria reconciliación entre la razón y la conciencia, de manera que los seres humanos alcancemos un nuevo estadio de autonomía y control sobre nuestros modos de vida, haciéndonos responsables de nuestros actos, sea hacia sí, hacia los demás y hacia la naturaleza en la perspectiva de lo que beneficia a la humanidad y lo que no. La Ética para la Sustentabilidad es la ética de la diversidad donde se conjuga el ethos2 de diversas culturas. Es una ética radical porque va a la raíz de la crisis ambiental para remover todos los cimientos filosóficos, culturales, políticos y sociales de esta civilización hegemónica, homogeneizante, jerárquica, despilfarradora, sojuzgadora y excluyente. Es una ética para el re_encantamiento y la re_erotización del mundo, donde el deseo de vivir reafirma el poder de la imaginación, la creatividad y la capacidad del ser humano para transgredir irracionalidades represivas, para indagar por lo desconocido, para pensar lo impensado, para construir el porvenir de una sociedad convivencial y sustentable y para avanzar hacia estilos de vida inspirados en la frugalidad, el pluralismo y la armonía en la diversidad. La Ética para la Sustentabilidad aporta una nueva filosofía capaz de comprender las complejas interacciones entre la sociedad y la naturaleza. La interrelación y la interdependencia enlaza los vínculos indisolubles de un mundo interconectado de procesos ecológicos, culturales, tecnológicos, económicos y sociales. Cambia la percepción del mundo basada en un pensamiento único y unidimensional, por un pensamiento de la complejidad. La Ética para la Sustentabilidad se nutre de un conjunto de preceptos, principios y propuestas para reorientar los comportamientos individuales y colectivos, así como las acciones públicas y privadas orientadas hacia la Sustentabilidad.
1Los países del Tercer mundo necesitan Sustentarse. Los países ricos quieren sostenerse.
2 Conjunto de rasgos y modos de comportamiento que conforman el carácter o la identidad de una persona o una comunidad

sábado, 13 de febrero de 2016

Economistas que pierden el norte atacando las políticas "del cambio"

Desde que nació Podemos y se vislumbró que se ponían seriamente en cuestión las políticas que provocaron la crisis y que han convertido a España en el país donde más crece la desigualdad, los ataques a quienes defendemos alternativas económicas han arreciado.
El común denominador de todos ellos es que una eventual victoria electoral de Podemos y sus aliados llevaría consigo todo tipo de males porque sus propuestas económicas son peligrosas y descabelladas.
Como es lógico, los economistas tienen un lugar privilegiado en esa batalla y los medios conceden un lugar destacado a los que están dispuestos o lanzar dardos contra las políticas “del cambio”.
Uno de los economistas que se presta con más ahínco a esa cruzada es José Carlos Díez.
Hace unos días ha vuelto de nuevo a la carga en el diario El País con un artículo titulado Ley de Gresham en el que critica la propuesta de Barcelona en Común y Compromís dirigida a crear una moneda local.
En la línea de vincular cualquier tipo de propuesta alternativa con el caos, en su artículo afirma que la creación de esas monedas “tendría un impacto muy negativo en el exterior y nos afectaría a todos los españoles” y que “por el bien de los barceloneses, valencianos y españoles esperemos que estas monedas no entren en vigor”.
Los argumentos (si es que se pueden llamar así) que utiliza Díez para asustar con esa propuesta son tan malos y equivocados que creo que solo caben dos posibilidades: o escribe sin saber lo que dice o conscientemente manipula hechos y saberes para sembrar animadversión hacia la gente que defiende o vota lo que a él no le gusta.
Por un lado, Díez comete graves errores en relación con la naturaleza y puesta en marcha de estas monedas. Por ejemplo:
Introduce en el mismo saco conceptos monetarios diferentes y que, por tanto, tienen experiencias y efectos muy distintos. No matiza las grandes diferencias que existen entre las monedas sociales respaldadas en moneda legal y las que se basan en el crédito mutuo. Confunde incluso la naturaleza material de la moneda de la que habla al calificarla como metálica. Y tampoco tiene en cuenta las diferencias que hay entre el dinero metálico (hoy prácticamente inexistente), el dinero convencional actual (bancario o financiero sin respaldo alguno), el dinero respaldado por bienes o el basado en sistemas que pueden ser muy diferentes como por ejemplo las criptomonedas. Sin saber exactamente de qué tipo sería la moneda barcelonesa, no se pueden sacar las conclusiones que saca Díez.
Pasa por alto que hoy día funcionan en el mundo más de 4.000 experiencias de monedas o sistema monetarios alternativos al del dinero convencional en 30 o 40 países. Tampoco menciona Díez que hay experiencias (muy exitosas) de monedas locales, como las que podrían poner en marcha Barcelona en Común o Compromís, en ciudades como Bristol, Nantes, Toulouse, Nápoles e incluso la muy exitosa promovida por el Banco Palmas en Fortaleza (Brasil). Y al achacar la propuesta y sus males a las políticas que promueven el cambio muestra también un enorme desconocimiento, o mala fe, puesto que confunde a la gente al mezclar las monedas sociales con las monedas paralelas (Tax Anticipated Notes) que están siendo recomendadas a Grecia para que las utilice como hizo Arnold Schwarzenegger en 2010 en California, cuando era Gobernador del Partido Republicano).
José Carlos Díez se refiere a la propuesta de Barcelona en Común y Compromís como si fuera una ocurrencia más de Podemos y así oculta o desconoce que este tipo de propuestas tienen su origen en la teoría del dinero libre de Silvio Gesell, un economista alemán a quien John Maynard Keynes dedicó tres páginas en su obra cumbre “Teoría General de la Ocupación, el interés y el dinero” y en la que dejó escrito que “el porvenir aprenderá más de Gesell que de Marx”, mencionando también su idea del dinero sellado (conocido también como oxidación del dinero), y que recibió la aprobación nada menos que del profesor Irvin Fisher”, uno de los más grandes economistas norteamericanos..
En esa línea, Díez también parece desconocer, u ocultarle a sus lectores, que las propuestas de creación y puesta en marcha de nuevos tipos de sistemas monetarios y, en concreto, de emisión de monedas alternativas, tiene tras de sí docenas de obras teóricas escritas por académicos reconocidos en todo el mundo y que trabajan en muchas de las universidades y centros de investigación más importantes del planeta.
También falsea Díez la realidad cuando afirma que estas propuestas son “experimentos monetarios que siempre han acabado en desastre”. Si de verdad fuese así, si esa afirmación tan tajante de Díez fuese cierta: ¿habría reconocido la Asamblea francesa la posibilidad de crear “monedas locales complementarias” en su reciente Ley de Economía Social y Solidaria (en su artículo 16 que puede leerse aquí: http://bit.ly/1Jt7kww)? Lamento decirlo así pero esa opinión de Díez es una falsedad impropia de una persona seria y rigurosa.
En el plano de la teoría económica que tiene que ver con la circulación de monedas complementarias, locales, sociales, etc. el artículo de José Carlos Díez también contiene o se basa en errores de bulto. Los más importantes son los siguientes:
Las monedas alternativas (sea del tipo concreto que sean) como la que se propone emitir Barcelona en Común no se emiten con el propósito de monetizar el déficit. Y, en la mayoría de los casos, ni siquiera podrían monetizarlo al tener pleno respaldo en bienes o al basarse en crédito mutuo.
Cuando se habla de este tipo de “monedas” (complementarias, locales, sociales…) no se hace referencia a las piezas metálicas y a los billetes (por extensión). Por tanto, su creación no implica una doble circulación metálica, como dice Díez.
Lo interesante de estas monedas y lo que Díez no ha entendido en absoluto es que no es verdad que “compitan” con el euro, en nuestro caso (y que entonces nunca serían preferidas a este, en su opinión) sino que lo “complementan”. Es decir, que llegan a donde no llega el euro.
Por las razones anteriores, a la circulación de este tipo de “monedas” no le es de aplicación la ley de Gresham. Es más, lo que indica la experiencia es que, precisamente porque llegan a donde no llega el euro (es decir al bolsillo donde no hay euros o donde hay euros insuficientes) lo que ocurre es que son especialmente bien deseadas, hasta el punto de que los comerciantes incluso hacen descuentos si se paga con ellas (justo porque gracias a ellas pueden tener un ingreso adicional que de otro modo no tendrían).
Para colmo, Díez se equivoca cuando dice que según la Ley de Gresham “la moneda buena es preferida a la mala”. Es justo lo contrario. Lo que Sir Thomas Gresham dijo en el siglo XVI es que la moneda de menor valor intrínseco tiende a desplazar a la de mayor mayor. Es al revés de lo que dice Díez: según Gresham, es la moneda mala la que desplaza a la buena.
Díez cae en un error muy propio de los economistas que desconocen la naturaleza real del dinero y dice que la circulación de mayor cantidad de moneda crea inflación per se. La creación de dinero no siempre crea inflación. En Estados Unidos, se creó en 2008 más dinero (817.904. millones de dólares) que el que se creó en los sesenta y tres años anteriores (desde 1945 a 2008, 821.585 millones de dólares) y de enero de 2008 a septiembre de 2014 se creó 3,91 veces más que desde 1945 a 2008. Si fuese cierta la tesis de Díez debería haberse provocado una inflación gigantesca.
No fue así porque para que un incremento de los medios de pago cree inflación a) deben llegar a la economía; b) deben gastarse en bienes y servicios y c) debe haber oferta insuficiente e imposibilidad de aumentarla.
La idea de las monedas complementarias es, precisamente, contribuir a que pueda realizarse oferta real y potencial que ahora no se realiza. Por tanto, no solo no crean inflación sino que, por el contrario, contribuyen a eliminar el paro y dinamizar los recursos infrautilizados.
También parece mentira que Díez desconozca que es materialmente imposible que medios de pago plenamente respaldados generan inflación. Sobre todo, cuando se trata, como en la mayoría de las llamadas monedas sociales, de sistemas basados en el crédito mutuo en donde los saldos negativos se compensan con los positivos.
Y más sorprendente aún es que Díez no se percate de que lo que realmente crea inflación es el dinero que los bancos crean ex nihilo, es decir, de la nada, como decía el Premio Nobel de Economía Maurice Allais, y los intereses que lleva consigo.
Por último, José Carlos Díez parece no estar al tanto, u oculta que lo está, de propuestas más recientes de creación de monedas complementarias que se están haciendo en ámbitos tan poco sospechosos como el Banco Central Europeo o el Instituto Veblen y que son defendidas por economistas de todas las tendencias ideológicas. Incluso el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schaeuble, ha reconocido que se plantea la creación de una moneda complementaria en Grecia. Es verdad que la casuística (como ya he dicho más arriba) es variada y que se trata de propuestas que comportan problemas importantes que hay que resolver (¿cuál no?) pero basta saber de ellas para deducir que propuestas como las de Barcelona en Común o Compromís no son, como dice Díez, una locura de extremistas peligrosos.
En definitiva, bien sea por error, por desconocimiento o por cualquier otra razón que no me atrevo a aventurar, lo cierto es que José Carlos Díez vuelve a confundir a sus lectores. Una cosa es que cada uno tengamos ideas diferentes y las expongamos para tratar de influir en la sociedad y otra lanzar cruzadas sin miramientos, como hace desde hace tiempo este economista, contra todos los que no piensan como él. Y, sobre todo, hacerlo con soberbia y descalificación a diestro y siniestro.
No hace falta que diga a los lectores de este artículo que las televisiones y demás medios que convocan a menudo a José Carlos Díez para que exponga ideas como las que he criticado no me van a llamar a mí para que pueda rebatírselas en directo y cara a cara. Por tanto, solicito que divulguen al máximo este artículo y todos los que le lleguen criticando las propuestas neoliberales.

viernes, 9 de octubre de 2015

Monedas sociales tras las últimas elecciones.

Por Miguel Yasuyuki Hirota, experto en monedas sociales

El 24-M ha generado un cambio histórico en muchísimos ayuntamientos y distintas comunidades autónomas, también desde el punto de vista de monedas sociales: entre los partidos que han ganado, Barcelona en Comú, Compromís en Comunidad Valenciana y PSOE en Olivenza (Badajoz) han prometido la puesta en marcha de monedas sociales. Es probable que otros municipios muestren interés a medida que salgan más noticias sobre la puesta en marcha y me gustaría ofrecer mi propio punto de vista para la mejor implementación de monedas.
Ya en mi post en febrero presenté a qué nivel funciona mejor cada modelo de moneda social, pero quisiera añadir algunos comentarios más:
  • En caso de grandes ciudades, por ejemplo Barcelona, se podría emitir una moneda social pagable para el transporte público (metro y/o autobús).
  • El modelo brasileño de bancos de desarrollo comunitario podrá funcionar en algunos barrios / municipios con alto nivel de cohesión social, aunque hoy en día es muy complicado establecer nueva institución financiera.
  • Durante la crisis de 2001-2002, muchas provincias argentinas emitieron sus propios bonos (ejemplo: Patacón en la Provincia de Buenos Aires) para financiarse y funcionaron bastante bien (véase aquí para ver la eficacia de tales cuasimonedas provinciales).
  • En cuanto a la oxidación, recomendaría implementarla sólo en caso de que se teme a la acumulación de monedas sociales y/o que quiere utilizarla para bajar tasa de interés (ej.: Chiemgauer). En general, no vale la pena introducirla para el modelo LETS y bancos del tiempo.
Una vez que elijan un modelo de moneda social, se hace necesario diseñarla de modo a atender las necesidades insatisfechas por aprovechar recursos locales, ya que las monedas sociales son básicamente una herramienta para fortalecer una economía autosuficiente: Mis posts de octubre y noviembre del año pasado trataron de descubrir cuáles recursos existen en la comunidad y cómo aprovecharlos para la puesta en marcha exitosa de monedas sociales, pero un concepto imprescindible es que las monedas sociales son una herramienta para construir una economía local / regional más orientada para la autosuficiencia, sustituyendo productos y servicios importados con los localmente producidos.
Otra cosa fundamental es el diseño y el marketing de monedas sociales en que el proceso participativo es fundamental: allí cada grupo de participantes presenta sus intereses y expectativas en la moneda social y se realizan varias reuniones para coordinarlos. A continuación mostraré lo típico que espera cada grupo:
  • Comercios locales y PyMEs: atracción de nuevos clientes y fidelización de clientes existentes, aumento de facturación y acceso a préstamos con menor tasa de interés o sin ningún interés.
  • Consumidores: donación de parte de su consumo a asociaciones locales (Chiemgauer), aumento de su poder adquisitivo (Sol-Violette), creación de un fondo destinado a invertir en proyectos locales con euro depositado.
  • Prosumidores (LETS / Clubes de Trueque): facilidad de realizar compraventas de bienes y/o servicios pese a su ingreso limitado en euro, capacitación técnica con posibilidades de conseguir empleo formal.
  • Asociaciones: ingreso adicional (Chiemgauer)
  • Ayuntamientos: realización de algunos objetivos socioeconómicos, tales como reducción de pobreza, inclusión social y desarrollo económico.
En breve, es fundamental que la moneda social ofrezca ventajas a todos los actores involucrados para serle atractiva. Hay otros aspectos más a pensar, pero lo que he escrito es lo más importante.

jueves, 9 de abril de 2015

Hacia el Cooperativismo cuántico1,

El panorama de inicios de siglo XXI ofrece un sin número de paradojas: gran avance tecnológico junto a millones de seres humanos viviendo en la miseria; sociedades que han alcanzado altos niveles de prosperidad con patologías sociales como la violencia o las adicciones; desempleo crónico, destrucción ambiental y entropía social en forma de pobreza, violencia y sufrimiento humano, etc. El calentamiento global es la manifestación más visible de la entropía creada por el predominio del materialismo en la cultura. La amenaza es inminente. ¿Será posible que la humanidad, habiendo alcanzado tan altos grados de conocimiento, pueda estar ante el peligro real de desaparecer, sólo porque el ser humano no ha logrado conocerse aún a sí mismo y actuar desde esa inteligencia? Luego de haber intentado con diversas ideologías y modelos económicos, e incluso contando con la mayor revolución tecnológica de todos los tiempos, sólo la ínfima minoría posee condiciones de vida favorables. La crisis actual es la consecuencia del materialismo “productivista” tanto de la izquierda como de la derecha.
El industrialismo trajo consigo al capitalismo. Como respuesta, la crítica marxista se basa en el cientificismo creado por la gran revolución científica del siglo XVII con Newton, Descartes, Leibniz, Bacon, Locke y muchos otros científicos y pensadores. A partir de aquí, las premisas de la transformación social propuesta partieron de la misma idea que llevó a varias generaciones de filósofos a creer que así como podía dominarse la naturaleza y ponerla al servicio del ser humano, también era posible controlar la sociedad y determinar la historia. Bajo esta convicción, se desplegó un conjunto de disciplinas con pretensiones científicas como la economía, la política, la sociología e incluso la historia. Hoy los hechos nos hacen ver que la naturaleza, ha dejado dominarse y da la impresión que aun la tecnología más elevada pierde la batalla frente a las consecuencias ambientales de nuestra brutal expoliación de los recursos naturales.
Frente a esto, descubrimientos más recientes de la ciencia, como la segunda ley de la termodinámica, la relatividad, la física cuántica y la mecánica ondulatoria, han empezado a mostrar que la realidad es distinta al mundo de partículas separadas, a la realidad fuertemente objetiva de la física clásica. Se mostró un mundo totalmente unificado donde todas las partes interactúan y como cada ser humano está conectado con todos y con todo.
La realidad es una especie de fluido cuántico totalmente unido; no hay partes separadas. Las contradicciones lucen complementarias, el principio de la no-localidad nos revela la existencia de ámbitos donde desaparecen las distancias que nos muestra aparentemente el mundo que vemos.
El fracaso del materialismo y el nuevo paradigma
Estos descubrimientos han posibilitado una cosmovisión diferente al materialismo y que plantea serios interrogantes a la llamada ciencia económica, a las ideologías políticas, la sociología y a las interpretaciones de la historia, cuyas bases se definieron a partir de la cosmovisión mecanicista, haciendo énfasis en el individualismo, la separación y la competencia.
La nueva ciencia cuántica, ecológica y relativista parte de otras premisas, y proyecta verdades sobre las cuales construir nuevas interpretaciones del fenómeno social. A partir de un mundo en el cual se puede convertir la no-materia en materia, el tiempo en espacio, la masa en energía y el pensamiento en moléculas, no es difícil comprender cómo aprendizaje, armonía social, belleza, valores, creencias y cultura pueden transformarse en bienestar material y, por supuesto, espiritual. Con estas nociones es posible pensar en un modelo social más armónico, basado en una libertad auténtica, como base del camino del Cooperativismo Cuántico, que no pretende ser un nuevo planteamiento o programa ideológico, aunque aspira a dar respuesta a muchas preguntas.
Los sistemas sociales y políticos más avanzados no son sólo el producto de revoluciones ni decretos, sino, principalmente, el resultado de la evolución de la mente y el espíritu. De igual forma, el cambio y la transformación no vendrán como consecuencia de programas ni doctrinas determinadas teleológicamente, sin que antes estos se habrán dado en la mente, o mejor dicho, en la conciencia colectiva. La forma de lograr el ascenso hacia un espacio social superior, regido por valores como Equidad, Empatía, Empoderamiento y Cooperación en libertad, habrá de venir mediante un cambio en las personas, dando paso así a un ser humano nuevo. La transformación social se conseguirá, gracias a un cambio de adentro hacia fuera; no necesariamente impuesto por leyes, decretos o revoluciones, pues las puertas del cambio sólo se abren por dentro, desde la transformación del individuo mismo. Ser Cooperativista, significa vivir y actuar de acuerdo con esos valores.
Hacia el post economicismo: La EcoSimía o mejor EcosiNuestra
La ideología que ha servido de base al sistema actual está herida de muerte. El fundamentalismo de mercado, las políticas neoliberales, pretenden universalizar la versión actual del sistema capitalista, siguiendo el Consenso de Washington, enmascarado detrás de la eliminación de la voluntad política del proceso económico, se pretende sustituir a las instituciones de la democracia, a los Estados nacionales y a los dirigentes políticos por otros no menos políticos, que buscan el poder a través de los mercados y ya no tras las decisiones soberanas de los pueblos.
El economicismo dominante presume de la racionalidad del hecho económico, la teoría de que los mercados tienden al equilibrio y la creencia de que dedicar la vida a generar ganancias es lo racional, lo natural. Pero estas premisas son falsas. La implantación de ideas materialistas nunca llegarán a producir el equilibrio en las personas ni en las naciones, pues la conducta de los seres humanos depende de una complejísima gama de factores subjetivos no predecibles ni sujetos al determinismo materialista. Las aspiraciones humanas trascienden los marcos económicos. Pretender someter los fenómenos económicos a una serie de ecuaciones simples, deja fuera una inmensa cantidad de variables que interactúan permanentemente en la danza infinita que va entrelazando la realidad. Lo económico es solamente una parte de la cultura y no puede hacer opaco vastas áreas del espíritu y de la actuación humana que no aparecen en los ámbitos definidos por las pretensiones economicistas.
El hecho de que Carlos Marx hubiera hablado abiertamente de su filosofía materialista no exime a sus opositores de derecha de haber hecho lo mismo, pues todo el paradigma de la modernidad está dominado por esta filosofía y ni siquiera, las pretensiones post-modernistas de algunas innovaciones económicas han logrado superar en la actualidad ese anclaje. La crisis del mundo, comenzando el siglo XXI, es el colapso del materialismo como filosofía básica.
La palabra progreso no significa lo mismo para un hindú, un indígena guatemalteco o un esquimal de Alaska, que para un alemán o un inglés. Los habitantes de los países occidentales de mayores ingresos no terminan de entender cómo es que no surge en otras culturas una motivación, semejante a la suya, de acumular riqueza y hacer de la vida un recorrido de mejora material. De esta sorpresa e incomprensión salieron de Europa numerosas teorías racistas y las justificaciones para el imperialismo. La esclavización de africanos y la matanza de indígenas en América, entre los grandes holocaustos de la historia, se explica como la imposición de una cosmovisión a estos pueblos, junto al propósito de apropiarse de sus riquezas y dar así cumplimiento a otro destino manifiesto de la cultura occidental: progresar, enriquecerse, dominar el medio natural, etc.
El progreso sólo puede ser fruto del crecimiento humano, visto como una experiencia mental y espiritual. A su vez la sensación de bienestar tanto material como psicológico es producto de haber puesto en marcha un proceso de cambio interior, de elevación espiritual. Todo lo demás, incluyendo el cambio tecnológico, ideológico, institucional y económico, no tendrá efectos perecederos en la historia si se llevan a cabo prescindiendo de la dimensión espiritual. Las verdaderas revoluciones se han gestado en el corazón y la mente de los pueblos antes que en las calles.
Cuando comprendamos que en realidad el protagonista debe ser el pueblo, uno mismo como individuo, no las superestructuras políticas, empezará a ponerse de pie y reemprender la marcha. La sensación de que el rumbo de un país o de la humanidad como un todo está determinado por la suma de las conciencias individuales, permite sentir un grado de responsabilidad y se constituye en una esperanza y una motivación mayor. Todos podemos contribuir a crear el nuevo espacio. Sólo hasta cuando se reconozcan las limitaciones de las ideologías y los modelos y nos demos cuenta de la capacidad de transformación existente en el corazón de cada ser humano, entonces nacerá la nueva política en el seno de una democracia más profunda y más radical, como base incuestionable de toda aspiración de transformación basada en la cooperación. Cuando nos demos cuenta de que nuestra individualidad está tejida en un continuo de vida, en donde cada uno constituye una fibra de esa red, en ese instante se pierde nuestra habilidad para actuar de manera dañina para los demás, para la naturaleza y para nosotros mismos. Entonces podremos ver, en un horizonte más amplio, la posibilidad de alcanzar un espacio socialmente superior. Sólo ahí podrá renacer la esperanza y recobrará sentido la lucha política.
El espacio implicado social
La noción del espacio implicado social, planteada a partir de la obra de David Bohm, permite ubicar una de las bases constitutivas de esta propuesta, la cual diverge de la mayor parte del trabajo de los políticos y sus partidos, centrado en trabajar en el espacio explicado de una realidad social formada por los sistemas políticos, los modelos económicos, las instituciones, las leyes y las ideologías en general. Pero la tesis básica del Cooperativismo Cuántico consiste en mostrar precisamente cómo los hechos, los fenómenos sociales y la historia son manifestaciones de un espacio implicado, el crisol donde los valores, las creencias, las ideas, las tradiciones y otros factores semejantes, se funden para manifestarse luego en los factores que marcan el rumbo histórico. De ahí nuestra insistencia en la necesidad de entender el cambio y la transformación de las sociedades humanas más como producto de la dinámicas y procesos dentro de este espacio que como resultado de las decisiones racionales dirigidas a incidir sobre los problemas. Con frecuencia ocurre que la pretensión de crear espacio, sin tomar en cuenta las raíces espirituales de una sociedad, termina creando más desorden.
La humanidad ha dado varios saltos cuánticos: la aparición del lenguaje, la invención de la escritura, la revolución científica de la era moderna en el mundo occidental, etc.; y ahora está a las puertas de otro cambio, basado en la trascendencia consciente de su propia mente. Al ser así las cosas, el propio espacio natural conduce a contemplar la realidad humana de una manera diferente al paradigma mecanicista, presente en casi todas las manifestaciones de la cultura occidental actual. El bienestar no puede ser decretado, solo puede ser constatado. Y así como el continuo espacio-tiempo se curva en presencia de grandes masas, conceptos como progreso, desarrollo y crecimiento, se doblegan ante la cultura de los pueblos. El avance duradero habrá de venir como efecto de la evolución de la conciencia, como saltos de paradigma que solo pueden gestarse en lo más profundo de la conciencia de los pueblos. Buscamos habitantes Equitativos, Empáticos, Empoderados, Colaboradores y libres.
Ningún sistema social avanzado puede imponerse si ha sido estructurado conforme a un modelo extraño a la mentalidad colectiva. Asimismo, transformar el Estado y esperar de tal acción un cambio en la sociedad, sólo será viable cuando las creencias, los valores, las actitudes, las destrezas y demás valores estén bien asentadas, pues cada sociedad reproduce su espacio implicado en los sistemas de organización social. Los hábitos y la convivencia, junto con el pensamiento decanta la realidad.
Los cambios en el espíritu, las ideas y las creencias de las personas, en otras palabras, en el espacio implicado social, deben anteceder a todo cambio en los sistemas. Por eso el principal campo de actuación es en la mentalidad colectiva. Solo una verdadera transformación en el aprendizaje, más centrada en el conocimiento mental, emocional y espiritual que en la ampliación de las normas, las leyes y la imposición, sentará las bases para conseguir un espacio social más avanzado. Este se logrará cuando el lema de sus precursores sea dar autonomía, usar Recursos Renovables y Saludables que no generen dependencias, la búsqueda del Bien Común. El resultado será duradero en la medida en que la Equidad derrote al egoísmo.
Una escala de valores bien cimentada en principios tan fundamentales como la vida, la libertad, la búsqueda de la felicidad a través de la Equidad, la Cooperación y la Empatía viene a ser algo así como la “Mano Invisible” del Cooperativismo Cuántico. Ahí está el campo de acción: la construcción de una nueva ética social.
Una de las claves del Cooperativismo Cuántico, que es contrario a las ideas convencionales, radica en la concepción de una colaboración de individuos libres que al ejercitar su libertad interpreten una danza colectiva y armoniosa, nacida de la expresión de la conciencia y no de mercados manipulados ni de la imposición estatal. El principio de complementariedad, uno de los pilares de la física cuántica, acude a nuestro auxilio y nos permite pensar que esta danza de individuos libres puede describirse con elementos supuestamente contradictorios, como sería hablar de individualidad, o individualismo colaborador. Lo que resulta una contradicción dentro del materialismo mecanicista, se convierte en una complementariedad en el paradigma cuántico. Como nos revela el hecho comprobado de que la luz se manifiesta tanto en forma de partículas (fotones), como ondas.
Dentro de un nivel mental más elevado, el estado natural se caracterizará por la armonía, la paz y la cooperación. Esta última es de la mayor importancia, pues solo a través de ella se puede disfrutar de la abundancia; sólo cuando se comparte por amor, desaparece el miedo a perder algo. Abundancia sin cooperación no puede producir felicidad. Una vez más, valores espirituales como el amor, la verdad, la equidad, pueden lograr la plenitud y la felicidad. Sólo puede considerarse próspera aquella sociedad que goce a la vez de abundancia material y disfrute espiritual.
El camino de la cooperación y el altruismo es el único capaz de deparar verdadera felicidad, más no el placer como señal inmediata de la felicidad. Por consiguiente, la verdadera vía para la felicidad es Empatía. La Empatía está en la base de la escala de valores del Cooperativismo Cuántico, y junto a la libertad y la paz constituye la base ética de un nuevo espacio social. Con amor, paz y libertad en el corazón de una sociedad, todo lo demás, incluyendo la organización de la democracia y un sistema económico justo y armonioso, vendrá como una consecuencia inexorable.
El camino al Cooperativismo Cuántico se construye con la acción de seres humanos totalmente orientados a colaborar con los demás. La Empatía, la Armonía, la Colaboración y la Libertad son la antesala inmediata de la felicidad auténtica.
El camino del Cooperativismo Cuántico parte del principio de la interrelación presente en todo cuanto existe, para mostrar luego cómo “mi” beneficio sólo puede darse en tanto coincida con el de los demás e implique el equilibrio ambiental. Todo está unido, todo está interconectado e interrelacionado. No es posible, por lo tanto, labrar bienestar individual en perjuicio de los demás ni a expensas de la naturaleza. La separación mecanicista que condujo al individualismo egoísta y a la pretensión de dominar la naturaleza se topa ahora con otra realidad. Los problemas de hoy son el resultado de forzar una organización social y una forma de producción abiertamente antagónicas de las leyes naturales.
El nuevo paradigma representa algo distinto, no simplemente algo más. Cada sociedad, de acuerdo al paradigma mental donde se encuentre podrá orientarse a través del camino del Cooperativismo Cuántico, que no es un programa único con actores privilegiados. Cada forma de distribución de poder se ajusta al paradigma mental correspondiente, y en todos los casos deberá pasar por una auténtica simbiosis entre el individuo y la sociedad. De igual manera, la forma política que tome dependerá de la cultura, el avance técnico, el aprendizaje, los valores y las tradiciones. Aun cuando existen valores universales, su expresión política no podrá ser impuesta por ninguna potencia como la única posible.
Democracia radical, Ecología Profunda y Transformación en el aprendizaje
El camino del Cooperativismo Cuántico lleva a combatir toda concentración de poder pública o privada. Distribuir el poder, político, económico, burocrático o informativo es la ruta más segura para alcanzar un espacio más justo. Ni el neoliberalismo ni el estatismo son capaces de llevar a cabo una efectiva distribución del poder, la única alternativa es una democracia participativa radical.
La democracia radical es la respuesta al desafío del capitalismo global. El poder conquistado ante la nobleza, las oligarquías y la iglesia a través de la democracia representativa como fruto de las grandes revoluciones desde el siglo XVIII, se ha vuelto a concentrar.
Ciertamente, hoy casi no hay monarcas y quedan pocos dictadores, pero las formas de concentración de poder se hallan mimetizadas.
La democracia radical constituye la faz de un nuevo concepto de Cooperativismo, sin burocratismo, e implica la diseminación del poder en los intersticios de la sociedad, inserto en el todo social, y no acaparado por sujetos ontológicamente predeterminados, ni nomenclaturas, ni jerarquías privadas. Esto describe el concepto de Estado holográfico u holístico, no centrado en lo institucional, sino el Estado visto como la sociedad organizada a través de comunidades, instituciones abiertas, redes sociales de todos los estratos, etc. Se trata de la evolución de la democracia representativa a la holocracia. Esta idea habrá de tener como efecto una sensación de libertad, de creatividad, como rasgos de individuos “empoderados” (empowered), habilitados por una suerte de trasformación personal, de un nivel más elevado de conciencia Más que una bandera ideológica, el Cooperativismo es una categoría ética. Por eso, lo más contrario al socialismo no es necesariamente el capitalismo en su expresión económica, sino la quiebra de los valores que han mantenido la unidad y la cohesión entre los seres humanos. De todas formas, el capitalismo es la expresión más próxima a esa declinación espiritual, que permite la destrucción del tejido social a través de la obtención de la energía de cada quien, en la forma de riqueza, poder, prestigio, libertad, tiempo y seguridad, previamente arrebatados a los demás.
La separación hecha por la cosmovisión materialista entre los seres humanos y el medio natural también ha conducido a procesos insostenibles de desarrollo. Debe surgir una nueva idea de Sustento, no basada exclusivamente en cuestiones materiales. Eso habrá de producir nuevas bases económicas. No puede haber superdesarrollo sin generación alta de entropía, como ocurre actualmente. Una idea de abundancia frugal, con la cual se busque la satisfacción de las necesidades de todos, sin provocar los desperdicios ni los derroches del actual capitalismo consumista, dará la posibilidad de alcanzar el bienestar general, sin afectar el equilibrio natural. La Ecología profunda deberá ser un concepto complementario a la máxima distribución de poder. Se podrá hablar de crecimiento humano por encima de crecimiento económico y la palabra riqueza perderá su exclusividad materialista para buscar los estratos espirituales donde se pueda lograr la felicidad.
Y ciertamente, hace falta un nuevo ser humano. Pero este no vendrá de imponer sistemas aunque se inspiren en valores elevados. Solo la transformación de la mentalidad, el imperio de una nueva escala de valores hará posible el salto hacia un espacio social superior. Por ello, una transformación del aprendizaje, que abarque todos los ámbitos del quehacer humano y no se confine únicamente en la escuela, se encuentra en la base de la construcción del camino hacia ese espacio.
Educar no puede ser solamente crear destrezas para el sistema productivo y tratar el cerebro humano como un disco duro en el que se inscriben más conocimientos. Sin menospreciar la importancia de los factores convencionales, es preciso comprender que el aprendizaje debe pretender fundamentalmente el desarrollo de seres libres y amorosos. Y esto pasa por el desarrollo de mayor capacidad mental, o mejor dicho, de trascender la propia mente para avanzar sobre el camino de la evolución de la conciencia. Aprender a encontrar la plenitud del ser, la autorrealización y a ser conciente del tirano que se ha ido encubando en nuestra propia mente a lo largo de la vida, para poder desprendernos de esa dominación y descubrirnos en nuestra esencia más pura. El camino del Cooperativismo cuántico, basado en la percepción de la unidad holística de todo cuanto existe, necesita nuevos ojos para ver los escenarios posibles y esto coloca la revolución educativa como acción vital para ir acrecentando el número de seres humanos capaces de impulsar el cambio.
La crisis política de hoy es esencialmente una crisis espiritual y ecológica, y no tendrá cura con los remedios que sólo atacan los síntomas. La nueva escala de valores actuará en lo más profundo de la conciencia, en el espacio implicado social, para generar las fuerzas capaces de iluminar otros horizontes. Ahí arrancan las condiciones básicas. Así se produce la argamasa con la cual se puede construir un espacio social más feliz. La Cooperación, la Colaboración, la Equidad, la Armonía y la Empatía son los principios básicos, las condiciones inexcusables en todas las realidades históricas o las premisas culturales para mover el carro de la historia hacia un espacio social más justo.
Quizás la ecuación con que más se identifica el aporte de Albert Einstein, -quien inspira la propuesta del Cooperativismo cuántico- es E=mc2, la cual tiene un valor simbólico o emblemático con respecto a la revolución científica que produjo. El Cooperativismo es un estado del espíritu humano; nunca podrá lograrse por la vía del materialismo; podrá florecer de cien maneras distintas, según sea la realidad cultural e histórica de cada sociedad, mas siempre habrá de ser el producto de una relación entre la democracia y Empoderamiento
1basado en el artículo de Rolando Araya Monge

domingo, 1 de marzo de 2015

Cuando el reciclaje no se aprovecha

Los países europeos, entre ellos España, no alcanzan el compromiso de reciclaje.
El reciclaje es una práctica beneficiosa y obligada1 para el medio ambiente, la economía y los ciudadanos. Por ello, la Unión Europea (UE) debería ser más exigente con sus países miembros., destacando que todavía queda mucho para lograr los objetivos marcados para el 2020. España se encuentra a la cola del reciclaje en Europa, qué ocurre si no se recicla y el reto de cómo aumentar el reciclaje.
Según un reciente informe de la oficina estadística Eurostat: solo el 17% de los residuos municipales generados se reciclan, frente al 27% de media de los 28 Estados miembros.
En concreto, cada ciudadano español generó 464 kilos de basura en 2012. De esta cantidad, tan solo el 17% se recicló. El 63% restante de los residuos urbanos se depositó en vertederos y el 10% se incineró. Los cinco países con mayor tasa de reciclaje en dicho año fueron Alemania (47%), Eslovenia (42%), Irlanda (37%), Bélgica (36%) e Islandia (36%). En el otro extremo destaca Rumanía, con el 1%, seguido por Malta, con el 13%, Croacia, con el 15%, Letonia, con el 16%, o Grecia, con el 18%.

La Europa del Capital no apoya el reciclaje. Qué ocurre cuando no se recicla

El esfuerzo por minimizar los residuos entra en contradicción con el “capital”
Los desechos no reciclados acaban por lo general en vertederos o incineradoras, con diversas consecuencias negativas para el medio ambiente, la economía y los ciudadanos.
Los expertos de la institución comunitaria calculan que al no reciclar dichos residuos se emiten a la atmósfera 148 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO2), uno de los principales gases de efecto invernadero implicados en el cambio climático. El ahorro estaría en eliminar las malas practicas y un uso consciente de los recursos cercanos, renovables y saludables
Al no aprovechar los residuos para hacer nuevos productos, se tiene que recurrir a nuevas materias primas, y con ello, los recursos naturales sufren cada vez más presiones. Si continúa la tendencia actual, en 2050 la población mundial habrá crecido un 30% y se alcanzarán los 9.000 millones de personas. Los países en desarrollo, en especial las economías emergentes aceleran su consumo y producción y requieren grandes cantidades de energía y materiales. Si se aumentaran los niveles de reciclaje, dichas presiones sobre la naturaleza disminuirían. Si ademas se cambia la forma de consumir habría menos problemas.
El reciclaje, además de suponer un menor consumo de materias primas, también reduce las necesidades energéticas de la producción industrial y empresarial. Según fuentes comunitarias, con reducir solo en un 1% el consumo de energía en la UE, no haría falta el equivalente a 50 centrales de carbón. La contaminación por tanto también disminuiría.
La creación de puestos de trabajo justos y equitativos, basados en el interés común, relacionados con el reciclaje es otro factor importante. Joan Marc Simón, coordinador de la Alianza Internacional Residuo Cero, citando fuentes de la Comisión Europea, destaca que aumentar el reciclaje al 75% crearía más de un millón de puestos de trabajo en Europa. "Con menos residuos se genera más ocupación, más economía local, menos dependencias, menos gastos en gestión de residuos tóxicos, vertederos, etc.", añade dicho experto.

Cómo aumentar el reciclaje

El problema de que no se recicle depende de decisiones políticas ¿Por qué EcoEmbes? Los argumentos no son solo económicos, sino medioambientales principalmente: Contaminación, limites de los recursos, por ello, no se puede dejar en manos privadas con vistas en hacer negocio. SUSTENTABILIDAS – ECOSIMIA – HUELLA ECOLOGICA – TECNOLOGIAS LIBRES – EQUIDAD. CORRESPONSABILIDAD – GESTIÓN PUBLICA Y PARTICIPATIVA.
Las tasas de reciclaje podrían mejorar si se asumieran los siguientes consejos:
  • Aumentar la concienciación ciudadana. Los consumidores son claves para que los residuos acaben en los contenedores adecuados y puedan reciclarse de manera adecuada. Para ello, las campañas de concienciación tienen que ser cada vez más diversas y originales.
  • Cambiar el modelo, este no sirve.
  • Mejorar el sistema de reciclaje y aumentar los controles. Una vez que el consumidor se deshace de sus residuos, se pone en marcha el sistema de gestión, transporte, tratamiento y recuperación de los mismos. Su mejora puede proporcionar una mayor calidad y cantidad de reciclaje. No buscar parches, encontrar soluciones
  • Aprovechar los flujos internacionales de residuos. En los últimos años los residuos reciclables se han convertido en esenciales para satisfacer la creciente demanda de materias primas en Oriente Medio y Asia. Según el informe de Forest Trends, la industria recicladora china evita que 65 millones de toneladas anuales de papel recuperado se eliminen en vertedero en Estados Unidos, Japón y Europa. La Asociación Española de Recuperadores de Papel y Cartón (REPACAR) explica que China aprovecha los contenedores marítimos de retorno y evita que un elevado número regresen vacíos.
  • Hacer posible que nuestra huella ecológica, no genere dependencias, defendiendo políticas locales que gestionen los Recursos Cercanos, Renovables y Saludables, haciéndonos corresponsables de políticas equitativas para conseguir el sustento de todos los seres vivos.
1Los recursos son limitados, se convierte en necesidad cerrar al máximo el circulo del uso de los recursos

viernes, 21 de noviembre de 2014

Sociedades Sustentables. Monedas sociales y complementarias.

Cinco aspectos de este sistema financiero que sirve para mantener este modelo económico basado en la la globalización y la división del trabajo.

Lietaer y otros (2012) presentan los siguientes cinco aspectos de nuestro sistema monetario que son adversos a la Sustentabilidad1 de nuestra sociedad:
1. Creación del dinero y flujo monetarios: hoy en día la gran mayoría del dinero (como consecuencia de su liberalización) está creado por la banca comercial para fines lucrativos2 y como consecuencia, los bancos cedieron una cantidad excesiva de créditos durante el boom económico porque era muy rentable en su negocio de la creación monetaria, mientras que son reacios a ofrecer préstamos una vez que se inicia el retroceso económico, ya que ven menos oportunidades de ganar beneficio, poniendo aún más obstáculos a las actividades económicas.
2. Cortoplacismo: las tasas de interés positivas descuentan los valores a formarse de cara al futuro, lo que hace que los inversores prefieran poner su fondo a proyectos a corto plazo sin querer poner fondos en proyectos a largo plazo (protección ambiental y educación, entre otros).
3. Presión al crecimiento obligatorio: la creación monetaria como crédito bancario pide que los prestatarios devuelvan no sólo el principal sino también las tasas de interés, obligándoles a crecer3.
4. Concentración de riqueza sin misericordia: los pobres necesitan pagar tasas de interés por no tener suficiente dinero mientras que los ricos pueden cobrarlas por tener suficiente dinero para prestar, lo que redistribuye la riqueza para aumentar la disparidad. En la Alemania de 1982 el 80% de los ciudadanos pagaban más tasas de interés que las que cobraban, mientras que el 10% de los ciudadanos ricos cobraban más que lo que pagaban.
5. Devaluación del capital social: el capital social, definido como “características de organización social, tales como confianza, normas y redes, que pueden mejorar la eficacia de la sociedad por facilitar acciones coordinadas” por Putnam (1994), está siendo erosionado por el sistema monetario actual que promueve la competencia.

Definición teórica de las Monedas sociales (MSCs)

El concepto de las MSCs apareció por la primera vez en un informe que entregó Lietaer a la Comisión Europea (Rizzo, 2003). Lietaer (2005) destaca que, si las monedas convencionales promueven una serie de valores, tales como autoridad central, jerarquía, competencia, causa y efecto, reduccionismo y tecnología, se necesitan las MSCs para complementarlos con otra serie de valores, tales como confianza mutua, igualdad, cooperación, sincronicidad, holismo y habilidades interpersonales.

¿Cómo las MSCs resuelven los cinco problemas de nuestro sistema monetario actual?

Potencial de las MSCs en la solución de las problemáticas arriba mencionadas.
1. Creación del dinero y flujo monetarios: Este sistema de intercambio se crea para solucionar las necesidades directamente desde los propios interesados. Stodder (2005) demuestra el efecto del intercambio multirrecíproco entre Colectivos, PyMEs y ciudadanos, aumentando las transacciones en tales sistemas cuando la economía oficial no responde a las necesidades reales.
2. Cortoplacismo: Las MSCs permite la oxidación, o “tasas de interés negativas”.Por otro lado pone límites al uso y gasto de las MSCs. Desde el punto de vista financiero, transforma completamente el panorama, ya que aumenta el valor del presente, manteniendolo de cara al futuro en vez de descontarlas.
Una moneda social es una herramienta creada y utilizada por comunidades, colectivos y particulares al objeto de poder facilitar intercambios tanto de productos como de servicios o de conocimientos.
3. Presión al crecimiento obligatorio: las MSCs suelen superar este dilema por no cobrar tasas de interés con dinero convencional., o sea que las MSCs son gestionadas en pro de sus propios usuarios y no como bancos comerciales que prestan dinero para la maximización de su propio beneficio.
4. Concentración de riqueza sin misericordia: El modelo de las monedas sociales se basa en una contabilidad que siempre es 0 entre los intercambios, se contabiliza lo mismo entre lo que se da y lo que se recibe. La abolición de las tasas de interés impide esta redistribución injusta.
5. Devaluación del capital social: las MSCs son diseñadas para promover la cooperación entre usuarios y su uso limitado desalienta el atesoramiento.

Bibliografía

Gesell, Silvio, 1916, “El Orden Económico Natural”
Lietaer, Bernard, 2005, “El Futuro del Dinero”, Bestseller, Buenos Aires
Lietaer, Bernard et al, 2012, “Money & Sustainability: The Missing Ring”, Triarchy Press, Devon (Reino Unido)
McLeay, Michael, Daria, Amar y Thomas, Ryland, 2014, “Money in the modern economy: an introduction” , en Bank of England Quarterly Bulletin 2014 Q1.
Putnam, Robert, 1994, “Making Democracy Work: Civic Traditions in Modern Italy”, Princeton University Press, Princeton (Nueva Jersey, Estados Unidos)
Rizzo, Pantaleo, 2003, “L’économie sociale et solidaire face aux expérimentations monétaires”, L’Harmattan, París.
Última modificación: 21 de noviembre de 2014. Artículo original de Miguel Yasuyuki Hirota


1 Diferenciamos Sustentabilidad (necesidad de asegurarnos el sustento), de sostenibilidad, porque estos aspectos han sido defendidos por los que defienden todo lo que ayuda a sostener el modelo actual
2 El Banco de Inglaterra admite que el 97,4% del dinero en circulación se crea de esta forma (Banco de Inglaterra, 2014)
3 En los ecosistemas naturales, todos los seres dejan de crecer al llegar a la madurez y el crecimiento perpetuo y exponencial, impuesto por nuestro sistema monetario, funciona como un cáncer (Kennedy, 1998).