OTRA
ECONOMÍA ES POSIBLE: LA ECOSIMÍA
La economía, viene de οἶκος
[oikos], ‘casa’, y νόμος [nomos], ‘ley’).
La ley por definición es un precepto establecido por la autoridad
competente. Las leyes, pretenden hacer posible la convivencia y por
ello son delimitadoras del libre albedrío. Dicen que las leyes en
los sistemas democráticos emanan de la voluntad popular. Para que
las leyes sean justas, deben posibilitar la diversidad con tolerancia
y garantizar a todas las personas las necesidades básicas.

1.- ¿EN QUÉ NOS
PERJUDICA ESTA ECONOMÍA?
1.1.- La estafa
capitalista del libre mercado
Al final de la segunda
guerra mundial, se impuso el sistema de libre mercado; «libre
acumulación de medios de producción, libre contratación y despido,
libre atribución de los beneficios a la empresa, libre utilización
de los recursos de la naturaleza». El enriquecimiento desmesurado
solo es posible basándose en la especulación, la injusticia y
esquilmando los recursos de este planeta. Antítesis de los que
defendemos que el planeta es nuestra casa común, que tenemos que
convivir y cooperar para distribuir los recursos existentes entre
todos los seres vivos1.
La
crisis de fondo está en este sistema que permite la globalización
neo-liberal, que se desarrolla y crece apoyada por las empresas
multinacionales en la lógica del libre mercado.
La
que se nos quiere presentar como una mera crisis financiera es tan
sólo la parte visible de una verdadera crisis
sistémica
que requiere de soluciones valientes, imaginativas e integradoras, un
cambio de paradigma
que ponga
la atención en la Sustentabilidad
humana y ambiental.
1.2.-
Explotación y contaminación de los
recursos naturales:
La
ONU nos recuerda que el mundo ha perdido alrededor de 129 millones de
hectáreas de bosques
en los últimos 25 años.
Las
recientes condiciones de sequía han reducido en gran medida la
productividad agrícola, subiendo los precios de los alimentos. La
escasez de alimentos a gente que viven en o por debajo del nivel de
pobreza, traerá aún más pobreza.
El
46.4% del suelo está experimentando una importante disminución de
productividad y el 15.1% del mismo ya no se puede utilizar para
agricultura porque sus funciones biológicas han sido gravemente
destruidas y requerirían grandes inversiones para restaurarlas.
Sólo
el 11% de las aguas superficiales y el 16 % de las subterráneas sean
utilizables para abastecimiento y riego cumpliendo la Directiva Marco
del Agua.
1.3.-
Aumento del calentamiento global:
La
agricultura industrial y su modelo son
causantes de más del 40% de los gases de efecto invernadero (GEI):
-
13 % Producción y fertilización química
-
15-18 % Deforestación
-
10 – 12 % Procesamiento y transporte
1.4.-
Afecciones a la salud:
Los
productos químicos utilizados ampliamente en la agricultura
industrial, como pesticidas, insecticidas, herbicidas y fungicidas,
son origen o agravante de alteraciones endocrinas y de cáncer.
El
uso excesivo de antibióticos en los animales que entran en nuestra
cadena alimentaria provoca resistencias a antibióticos en los seres
humanos. También se han visto alteradas las funciones hormonales en
personas debido a la ingesta de alimentos hormonados sintéticamente.
Además,
se ha demostrado que la añadidura de azúcares, grasas y otros
componentes a los alimentos procesados, con el fin de alargar su vida
útil y facilitar su transporte a grandes distancias, es causante de
diabetes tipo II y obesidad.
1.5.-
Concentración de poder:
Las
diez mayores empresas dedicadas a la producción y venta de
agroquímicos participan del 89 % del mercado mundial. Las diez
corporaciones más grandes que se ocupan de la venta
de semillas controlan el 67% de este mercado. Si nos referimos a
la industria biotecnológica, el porcentaje es del 66% y si nos
fijamos en la farmacéutica veterinaria, alcanza el 63%.
La
organización GRAIN documenta,
en su informe del 26 de marzo de 2012, que la extensión de los
acaparamientos realizados a partir de 2006 alcanza más de 35
millones de hectáreas de tierra en 66 países, principalmente de
África, Latinoamérica, Asia y Europa Oriental.
La
apropiación y el acaparamiento de tierras, consecuencia del sistema
económico mercantilista que rige en nuestra sociedad, vulnera
directamente los derechos humanos de las campesinas y los campesinos,
quienes sufren diariamente discriminaciones y maltratos por su
condición social, origen y etnia.
En realidad la crisis no es sólo
económica. Se trata de una radical
crisis ecológica. La
auténtica crisis no está, por tanto, en esos papeles monetarios,
sino en la manera de ver y pensar el mundo. Y esta visión del mundo
la dicta ese mismo capital que impone un pensamiento único, donde
todo se entiende desde el mismo punto de vista y tiene un solo
lenguaje: el mercantil.
Personas, recursos y tierras somos mercancía que se compra y se
vende.
La
crisis ecológica es un problema humano. Se trata entre otros del
cambio climático, del
consumo excesivo de recursos,
del deterioro de la salud en líneas generales, de
la extinción masiva de especies a
causa de la conducta humana,...
El impacto no procede de ningún enorme asteroide que hubiese
chocado, contra la Tierra, (tal y como sospechamos que ocurrió en
anteriores crisis biosféricas): el impacto lo estamos causando
nosotros mismos.
No
podemos esperar de las personas e instituciones, que detectan el
poder:
- Que tengan buenas intenciones
- Que no cometan errores
- Que no existan interferencias malintencionadas
Y
sobre todo que sepan interpretar lo que realmente necesitamos
Los
objetivos de fondo consisten en abordar 2 problemas básicos y
globales: Parar
el Cambio Climático
y poner
fin a la pobreza.
Garantizando
que todas las personas que respiran el aire común de la Tierra
puedan hacer real su derecho a llevar una existencia digna.
De
ahí que el slogan Sostenible,
tenga sentido: Hay que sostener este sistema. Economía
= Sostenibilidad.
El discurso del "desarrollo
sostenible"
parte de la idea equívoca de realizar sus objetivos revitalizando el
viejo mito desarrollista, promoviendo la falacia de un crecimiento
económico sostenido sobre la naturaleza limitada del planeta y
beneficiando solo a unos pocos.
EcoNOmía
= “El ecosistema no va conmigo”
Esta analogía implica
que al sentirnos separados del ecosistema, tendemos a olvidar el
porqué hacemos las cosas. Se nos “fuerza” en este sistema para
sentirnos aceptados, a vivir bajo la presión de los intereses
económicos, de consumir para alcanzar cierto confort que en la
mayoría de los casos nunca llega.
2.- ¿QUÉ GANAMOS CON LA ECOSIMÍA?

La
EcoSimía
propone soluciones desde la Sustentabilidad
y la Equidad.
La verdadera alternativa comienza
entonces por un cambio de mentalidad, utilizando un lenguaje de
transformación. No sólo es lo ambiental, sino sobre todo lo social
y multicultural que nos abra la posibilidad y necesidad de un nuevo
tipo de relaciones humanas equitativas, soberanas, interdependientes
e interrelacionadas. El centro del mundo no es el dinero y los que lo
poseen. Somos diferentes, pero profundamente complementarios entre
personas, pueblos y entrelazados con la naturaleza. Destruir o
someter a intereses egoístas cualquier dimensión, sea humana, de
todos los seres vivos o de los recursos, es un atentado al planeta en
su totalidad.
Esta crisis actual del capital y del
mercado es una grave advertencia, para quienes queramos entenderlas,
para ahondar en sus causas reales: una crisis provocada por ese mismo
capital y que ahora intenta resarcirse con una operación económica
de rescate, en donde la mayoría de la población tiene que hacer un
sacrifico descomunal para mantenerse. Recuperar el sentido y praxis
ecológicas hoy en un mundo dominado, explotado y arruinado por una
ideología egoísta y excluyente, significa compartir la tierra y sus
bienes con equidad. Esta idea de la casa común es el signo más
convincente y eficaz de una ecología liberadora, el trabajo más
profundamente humano, la mejor y más radical respuesta humanizadora
a la crisis.
EcoSImía
A
resaltar la etimología de la palabra, que por si misma, traslada a
cada ser, a cada persona, la responsabilidad de hacer propia la
economía y más aún, nuestra implicación con el ecosistema, de ahí
el resaltar la sílaba "SI" seguida de "mía".
EcoSImía = “El
ecosistema es cosa mía”. Esta analogía hace unidad con el
entorno, somos parte corresponsable, así fluimos sin nuestros
propios límites y el estrés es sustituido por la dicha y
satisfacción de ser.
La EcoSImía
propone que nos dediquemos primordialmente a lo que nos apasiona,
EcoSImía = Sustentabilidad =
Promover recursos Cercanos, Renovables y Saludables.
2 Estamos
hablando de monedas sociales y/o bancos de tiempo.