
Nivel
mínimo garantizado. La renta “básica”, pretende
garantizar un nivel mínimo con el que todo perceptor pueda
mantenerse. Aunque las necesidades de las personas están muy
individualizadas y dependen en gran medida del contexto, el importe
que requerirá cada persona concreta dependerá de factores como el
precio de la vivienda y el coste de la vida en cada lugar, el estado
de salud de la persona y si existe alguna forma de red de apoyo. La
renta básica se concibe como un importe uniforme, que no refleja
esas diferencias. No obstante, existen distintas versiones del
concepto en las que se contempla ajustar el importe a lo largo del
tiempo, concediendo menos dinero a los niños y más a las personas
de edad, o realizando ajustes en función de la geografía. La base
sobre la que se calculará el nivel mínimo y el importe que haya de
pagarse variarán notablemente de un país a otro. Por ejemplo, en un
referendum nacional sobre la renta básica en Suiza se propuso un
pago de 2.500 francos suizos al mes para cada adulto, mientras que en
una iniciativa planteada en Sudáfrica se contempla conceder 15
dólares de los Estados Unidos por persona y mes, ajustados según la
inflación.
Pagos
periódicos. En un sistema de renta básica, los pagos se
abonarían a sus receptores de forma periódica, por ejemplo
mensualmente que garantizan un nivel mínimo constante. La
previsibilidad y la continuidad garantizan el cumplimiento de los
objetivos relativos a la redistribución y a la reducción de la
pobreza.
Pagos
en efectivo. La renta básica está concebida como una
subvención en efectivo, no como un apoyo en especie, como son los
alimentos, los vales o la vivienda. Ello significa que las personas
deben disponer de un medio para recibir los ingresos, como una cuenta
bancaria, un teléfono móvil capaz de gestionar pagos electrónicos.
Esto podría ser problemático en situaciones en las que ni la
infraestructura bancaria ni la cobertura de telefonía móvil son
fiables, y también plantearía dificultades a grupos como las
personas sin hogar, las personas que huyen de la violencia doméstica
y las personas con discapacidad psicosocial o simplemente a las
personas que no quieren trabajar con banco privados. Se solucionaría
con una oficina “pagadora” pública.
Pagos
personales. Mientras que muchos aspectos de los sistemas
existentes de protección social se dirigen a la familia (igual
personas adultas que niñas y niños), la renta básica se abonaría
directamente a cada persona. No obstante, algunas propuestas prevén
una reducción de los pagos teniendo en cuenta la situación general
de la familia o del hogar.
Pagos
incondicionales. La ausencia de condicionalidad es un aspecto
clave para la mayoría de los defensores de la renta básica. Eso
significa que para percibir la renta no es preciso cumplir condición
alguna, como hacer que los infantes asistan a la escuela o demostrar
que se está buscando un empleo. Así, las personas no se verán
empujadas a aceptar empleos desagradables o poco atractivos que no
habría problemas que fuesen desempeñados por máquinas o por
personas que les atraiga un salario más elevado.
Pagos
universales. Una renta básica completa se considera un
derecho universal, que se abona automáticamente a todas las personas
de la sociedad, independientemente de sus ingresos, patrimonio, edad
y género. No requiere una comprobación de los medios de vida y no
se limita a una categoría concreta de beneficiarias. Para muchos la
idea resulta perturbadora, se preguntan por qué los privilegiados
deben recibir lo mismo que los desfavorecidos. Se suele responder que
toda forma de comprobación de los medios de vida para determinar
quién tiene derecho a una prestación exige una infraestructura
burocrática voluminosa e ineficaz para evaluar las solicitudes,
impone a las personas desfavorecidas la obligación de demostrar su
estado de necesidad financiera, estigmatiza al grupo destinatario y
socava la libertad para no trabajar, en contraposición a los
servicios sociales con verificación de recursos, que se reducen a
medida que las personas trabajan más y ganan más dinero. Una opción
para conservar la universalidad y al mismo tiempo responder a esta
crítica relativa a la injusticia sería un sistema de tributación
progresiva que a efectos prácticos recuperaría gran parte de la
renta básica abonada a las personas de ingresos elevados. Algunos
refutan la viabilidad de ese enfoque en un mundo en el que los
métodos de elusión1
y evasión fiscal imperan entre las élites. Los ricos pagarían
impuestos directos progresivos y todos pagarían impuestos
indirectos.
Aclarar
que la dimensión de la universalidad se aplicaría únicamente a los
ciudadanos o a las personas que hayan residido legalmente en el país
durante un período de tiempo mínimo, aunque algunos planes solo
exigen la residencia fiscal. Esos límites plantean importantes
interrogantes en lo que respecta a los trabajadores migratorios, los
trabajadores indocumentados y los solicitantes de asilo. En todos los
casos residencias comprobadas.
1
Acción
de eludir. "la elusión de responsabilidades; la elusión de un
conflicto"
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